Cicatrices femeninas

Al comenzar mi formación como doula, empecé a asistir también a Círculos y encuentros con mujeres, poco a poco, fui abriendo mi hermetismo y empecé a escuchar atentamente las historias del resto. Descubrí la gran necesidad que tenemos todas de festejar y honrar a su debido tiempo nuestras heridas femeninas, colorear nuestros pesares, respirar profundo, mirarles de frente, bailarlos y sonreír al fin.
Nuestras cicatrices femeninas, esas que a base de tanto hurgarlas  duelen a menudo, necesitan ser aceptadas como parte de nuestra fortaleza: “He pasado por todo ésto y ésta que ves aquí soy yo, y me celebro”. No debemos avergonzarnos de una herida y ocultarla (estrías que no nos hacen sentir a gusto con nuestro cuerpo, cesareas dolorosas, partos traumáticos, abusos, cáncer, operaciones, duelo gestacional…), haber pasado por estas situaciones y tener cicatrices, externas o internas, físicas o psicológicas, significa que fuimos mucho más fuertes que lo que nos hizo daño y pudimos seguir adelante.

La sesión se adaptará completamente a cada vivencia y necesidad, pactando boceto y aquello que haremos, con una duración aproximada de 1 1/2h.
Puedes también vivir la experiencia con una amiga o grupo de amigas, hermana, madre… Es una preciosa idea para despedidas, aniversarios, Blessingways…
Utilizo los mismo materiales con los que realizo los bellies para embarazadas, con lo que éstos son totalmente respetuosos con la piel, hechos con base de agua, permanecen unas 24-48h si no se humedecen.

Imágenes: Umami Fotografia

 

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